09 de junio de 2026 · Por Maria Alvarez Castrelo
Cómo el ajedrez volvió a formar parte de mi vida
Después de años alejada del tablero, María redescubrió el ajedrez en la edad adulta. Esta es su historia y cómo el entrenamiento personalizado le ayudó a disfrutar y mejorar más que nunca.
3 min de lectura

Detrás de cada mejora de rating, de cada torneo y de cada partida ganada hay una historia personal.
La historia de María demuestra que nunca es tarde para volver al ajedrez, recuperar la ilusión por aprender y disfrutar del camino junto a otras personas que comparten la misma pasión.
Mis primeros recuerdos del ajedrez
Mi padre me enseñó a mover las piezas cuando tenía siete años. Después jugábamos los fines de semana. Era la época dorada de Bobby Fischer y recuerdo que él siempre estaba con un libro de ajedrez en la mano.
Me ganaba prácticamente todas las partidas, y aquella sensación de derrota se quedó grabada en mi memoria durante muchos años.
Aun así, también recuerdo la fascinación que sentía por el movimiento del caballo y por el enorme poder de la dama.
“"La dama es la pieza más importante del tablero."”
Demasiada información
Como muchas personas que quieren mejorar, empecé a buscar recursos por todas partes.
Vídeos, libros, artículos, cursos y canales de YouTube.
Sin embargo, en lugar de sentir que avanzaba, muchas veces terminaba más confundida. Había demasiada información y demasiados caminos posibles.
Decidí entonces apuntarme a un club de ajedrez para intentar encontrar una dirección más clara.
Aprender de otros jugadores
En el club conocí a muchos jugadores con experiencia, escuché consejos, analicé partidas y jugué contra rivales muy diferentes.
Cada sesión era interesante, pero también aparecía un problema.
Volvía a casa intentando aplicar todo lo que había escuchado y aprendido durante la tarde. En ocasiones terminaba perdiendo más de cien puntos de rating porque no sabía exactamente qué debía estudiar ni en qué debía centrar mis esfuerzos.
A pesar de estar rodeada de personas apasionadas por el ajedrez, muchas veces me sentía sola frente al tablero.
Encontrando un guía
La diferencia llegó cuando empecé a entrenar semanalmente con Dominik.
Por primera vez sentí que tenía una estructura clara, objetivos concretos y alguien que conocía mis puntos fuertes y mis debilidades.
Las clases dejaron de ser simplemente una acumulación de información y pasaron a convertirse en un camino organizado para mejorar.
“Por primera vez sentí que tenía una estructura clara y un camino definido para mejorar.”
Los resultados
Los resultados no tardaron en aparecer.
En Chess.com he conseguido aumentar mi nivel entre 300 y 400 puntos y, además, me siento mucho más segura cuando juego partidas presenciales.
La mejora en el tablero es importante, pero no es lo que más valoro.
Mucho más que rating
Lo que realmente ha marcado la diferencia es tener a alguien que motive, acompañe y enseñe durante el proceso.
Alguien que ayude a entender los errores sin frustración y que recuerde que mejorar en ajedrez es una carrera de fondo.
No sé hasta dónde me llevará este camino. Lo que sí sé es que hoy disfruto del ajedrez más que nunca.
“Ahora tengo un guía de viaje. Alguien que motiva, acompaña y enseña.”
Gracias por el camino recorrido
Y por eso solo puedo dar las gracias a Dominik por su apoyo, su paciencia y por haberme acompañado en cada paso de esta aventura.
El ajedrez ha vuelto a formar parte de mi vida y hoy lo disfruto más que nunca.
